La historia de Mossack Fonseca, la firma de abogados que dio origen a los "Panama Papers"

10 de Abril de 2016 | 8:23

Fuente: Andina

En 1986, mientras el país de Panamá aún estaba bajo el yugo del General Manuel Noriega, dos hombres fusionaron sus pequeños despachos de abogados y así crearon lo que se convertiría en el centro de las operaciones bancarias sigilosas para la élite, un paraíso fiscal. A lo largo de las siguientes tres décadas, Jürgen Mossack y Ramón Fonseca expandieron su despacho hasta tener 500 empleados, compañías filiales en todo el mundo y una cartera de clientes poderosos, famosos y, a veces, infames. En enero, un fiscal que investigaba la corrupción generalizada en Brasil dijo que la firma de abogados era “un enorme lavadero de dinero”.

La firma Mossack Fonseca fue construida sobre las garantías de privacidad a prueba de todo lo que ofrecía a sus clientes. Pero esta semana, una filtración de millones de documentos de la firma dejó al descubierto sus operaciones y expuso la proliferación de empresas fantasmas y paraísos fiscales para las personas más ricas del mundo. Esta filtración de documentos también ha significado más escrutinio a los sectores legales y financieros de Panamá, justo cuando sus líderes intentaban deshacerse de la reputación del país como un lugar seguro para las fortunas de los criminales y los corruptos.

Entre la documentación que obtuvo el Consorcio Internacional de Periodistas, aparece una cadena de correos entre los socios principales de la firma en la que se dan cuenta de que habían trabajado durante años con clientes iraníes que estaban incluidos en una lista de sanciones que publicó el gobierno de Estados Unidos y Naciones Unidas. Los documentos han agitado los sectores bancarios y legales de Panamá, los cimientos de la economía del país, y han atemorizado a los miembros más importantes de la clase empresarial. El colegio de abogados del país panameño ha salido en defensa de la firma, pues dice que la información filtrada es parte de un ataque contra la reputación del país.

El crecimiento de Mossack Fonseca coincidió con el surgimiento de Panamá como un paraíso fiscal. El flujo creciente del capital a través de fronteras durante los setenta y ochenta creó un mercado para abogados y contadores capaces de proteger el dinero, y Panamá se preparó para tomar ventaja. Su papel como centro de intercambio y embarque lo convirtió en un candidato claro para la contabilidad offshore. La firma fue audaz y ágil, y logró responder a un panorama legislativo que evolucionaba.

De otro lado, cabe mencionar que Panamá ha sido reacio a seguir una iniciativa de transparencia mundial que la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos lanzó en 2009: mientras que la mayoría de los otros centros financieros internacionales, como las Islas Vírgenes Británicas, las Islas Caimán y Singapur aceptaron la iniciativa rápidamente, Panamá se contuvo.

Desde que la información filtrada salió a la luz el fin de semana pasado, tanto la firma de abogados como Fonseca han dicho que no son responsables de las acciones de las empresas fantasmas que ellos crean. Fonseca dijo que su firma intentó determinar “lo mejor que pudieron” al propietario real de una empresa fantasma.

Fuente: The New York Times